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jueves, 28 de enero de 2010

La campana de la torre de la iglesia del Týn


En tiempos remotos vivía en la Ciudad Vieja de Praga una mujer noble y rica, pero muy malvada, que trataba muy mal a su servidumbre. Un día entró a sus servicios una muchacha campesina, muy amable y tranquila, que no por ello se libraba de los insultos y vejaciones de la malvada mujer.


Cierto día, la muchacha estaba ayudando a la señora a vestirse, cuando de pronto sonó la campana de la iglesia del Týn, por lo que la muchacha, tal y como le habían enseñado en su casa, dejó de ayudar a la señora y rápidamente se puso a rezar. Esto enfureció mucho a la mujer, quien reaccionó agarrando del cuello a la sirvienta y gritándole que no le pagaba por rezar, sino por servirle. Tan enfadada estaba que no se dio cuenta de que acababa de estrangular a la muchacha, provocándole la muerte.


La mujer logró salir impune del juicio al sobornar a los jueces con una buena suma de dinero, y pensó que seguiría su vida como siempre. Lo que ocurrió es que cada vez que oía tocar la campana del Týn le venían grandes arrepentimientos por el recuerdo de lo que le hizo a la joven sirvienta. Cuando no pudo más con el peso de su conciencia decidió fundir una pequeña campanilla de oro y colgarla de la torre del Týn en recuerdo a la muchacha. Tras esto repartió todos sus bienes entre los pobres e ingresó en un convento de clausura.


En la próxima historia conoceremos como fue la construcción del palacio Kinsky, situado en la plaza de Ciudad Vieja. ¡Hasta entonces!

lunes, 25 de enero de 2010

Los 27 nobles checos ejecutados


En el suelo de la plaza de Ciudad Vieja hay un grupo de baldosas con 27 cruces blancas pintadas, las cuales recuerdan uno de los episodios más tristes de la historia de Checoslovaquia.

Ocurrió el 21 de junio de 1621, donde se ejecutó en este mismo lugar a un grupo de nobles checos por ser líderes de la rebelión de la nobleza opuesta al gobierno de Fernando II. El grupo de 27 lo integraban 10 nobles, 15 ciudadanos de Praga, 1 de Kutna Hora y 1 de Zatec, que fueron muertos a manos del verdugo de Praga.

12 cabezas de los ejecutados fueron colocadas en cestas de hierro y expuestas ante la gente en la torre del puente de Ciudad Vieja, seis mirando a este barrio y seis mirando a Mala Strana. Así estuvieron durante diez años, fueron retiradas y enterradas por fin por familiares y amigos en lugares desconocidos.

La leyenda dice que cada año, el día 21 de junio, los espíritus de los 27 ejecutados se aparecen ante el reloj de la Ciudad Vieja y comprueban si funciona bien. En ese caso se sienten contentos porque significa que la situación del país es buena, pero si el reloj no funciona se vuelven a sus tumbas tristes y abatidos.

Nos vemos en la próxima leyenda, que cuenta acerca de la campanilla de la torre de la iglesia del Tyn. ¡Hasta entonces!

viernes, 22 de enero de 2010

El reloj astronómico de la Ciudad Vieja


Se trata de una de las leyendas más conocidas de Praga. Los que han conocido conmigo esta ciudad la han oído porque siempre la cuento cuando llegamos frente al reloj del ayuntamiento mientras esperamos que toque la hora.

Cuenta la leyenda que el reloj de Ciudad Vieja fue construido por el maestro Hanus en el siglo XV, y sólo él conocía su complicado mecanismo. El reloj da la hora en tres sistemas distintos, pero también calcula la órbita del sol y la luna alrededor de la tierra y el movimiento de éstas dependiendo de los signos del zodiaco.

Los consejeros estaban muy orgullosos de esta gran obra, que encumbraba a la ciudad de Praga por su belleza y avance tecnológico. Pero poco después de su construcción, el maestro Hanus se hallaba enfrascado en un nuevo proyecto en su taller. Los consejeros averiguaron que se trataba de un nuevo reloj astronómico perfeccionado, y empezaron a temer que esta obra fuera llevada a cabo en alguna ciudad extranjera, dejando a Praga en un segundo plano. Por este temor, los consejeros irrumpieron en el taller de Hanus cuando estaba solo y lo dejaron ciego clavándole un puñal en los ojos.

Pasaron unos años y el maestro enfermó gravemente. Como última voluntad pidió al gobernador de la ciudad que le dejara tocar su gran obra, el reloj astronómico, antes de que le llegara la muerte. El gobernador consintió y fue el momento perfecto en el que Hanus aprovechó para llevar a cabo su venganza: Una vez que estuvo frente a la maquinaria del reloj la acarició con sus manos y hundió el brazo en uno de los engranajes principales, rompiendo una palanca y provocando la parada del reloj. Cuentan que en ese mismo instante Hanus cayó muerto frente a su obra. Tuvieron que pasar casi 500 años hasta que llegó otro ingeniero que fuera capaz de arreglar la maquinaria del reloj.

No se sabe qué parte de esta leyenda es cierta y cual es mito, lo que sí es seguro es que el reloj estuvo parado muchos años, y que desde la muerte de Hanus ha tenido que repararse varias veces. Debe ser que el espíritu del artesano vuelve cada cierto tiempo del más allá para realizar alguna trastada en el mecanismo de su fantástico reloj.

¿Quieres saber por qué hay 27 cruces blancas pintadas en el suelo de la plaza de Ciudad Vieja? pues no te pierdas la próxima leyenda. ¡Hasta entonces!